Fuente: La Comarca del Bajo Aragón Histórico.

Viernes, 23 de Julio de 2010. Alejandro Rivera

Un año después de los incendios de 2009, y mientras el Bajo Aragón Histórico permanece en alerta naranja por un alto riesgo de fuegos, las 6.222 hectáreas que se quemaron han cambiado radicalmente su aspecto, merced a los trabajos de recuperación que se han desarrollado a lo largo de todo el año. Y aunque en los seis municipios afectados ya comienzan a verse los primeros brotes verdes, los alcaldes advierten que hasta pasados unos 40 ó 50 años no podrá verse un monte lejanamente parecido al que quedó completamente calcinado en aquella infausta semana.

Tras un año de trabajos, el Gobierno de Aragón, a través de las empresas públicas TRAGSA y SODEMASA, ha retirado un 30% de la madera quemada, en unas tareas en las que ha trabajado un total de 500 personas en toda la comunidad autónoma. Por municipios, en el Matarraña han actuado tres cuadrillas; en Los Olmos y Alcorisa, una; en Alloza, dos, y en Ejulve cuatro de la DGA y dos comarcales.

Parte de la madera retirada ha sido triturada y esparcida por el territorio para favorecer la regeneración y evitar la erosión del terreno.  Además, se han creado fajinas en las laderas para evitar que la acción del agua desgaste aún más un terreno ya de por sí deprimido.  La parte que no se emplea para recuperar el monte se deriva a 20 aprovechamientos madereros situados en la provincia turolense. Según José Antonio Gómez, director del Servicio Provincial de Medio Ambiente en Teruel, se espera que para finales de año la cifra de madera retirada alcance ya el 80%.
Estas tareas forman parte de la primera fase de trabajos de restauración forestal para contribuir a la regeneración natural del monte y eliminar el riesgo de infecciones y plagas.

A lo largo del periodo 2009-2017 se invertirán en las zonas calcinadas un total de  28,8 millones de euros. Los trabajos,a demás, se dividirán en dos fases. Hasta 2012 se trabajará en la limpieza del monte para dar a éste la oportunidad de regenerarse de forma natural. En la segunda fase, a partir de 2013 y hasta 2017, se invertirán 13 millones de euros en todo Aragón para llevar a cabo labores de repoblación, respetando la vegetación que haya sobrevivido al incendio y la que haya podido brotar en estos tres años.

De los 28,8 a invertir en el Bajo Aragón Histórico en la primera fase, 21,5 millones irán destinados para la zona de Ejulve-Aliaga, al ser el área más afectada; 770.000 euros para recuperar el monte de Valdeltormo y Mazaleón; 5 millones para Alloza. Y para Los Olmos-Alcorisa 1,6 millones.

Además de la retirada de la madera y de la construcción de fajinas, Alloza se beneficiará de la construcción de un nuevo punto de agua que agilice la labor de los equipos de extinción en caso de que se produzca un nuevo incendio. La capacidad de este depósito será de 280 metros cúbicos. Además, está prevista la creación de 8 kilómetros de áreas cortafuegos, y la reparación de 20 kilómetros de caminos forestales. Aunque estos proyectos están en estudio, según explicó Manuel Royo, alcalde de la localidad, por lo que todavía no se han ejecutado. No obstante, de acuerdo con Gómez, las mejoras podrán llegar en la segunda parte del año.

Del mismo modo, en Mazaleón y Valdeltormo los trabajos se han centrado en labores de limpieza. Y lo mismo ocurre en Ejulve. No obstante, José Manuel Salvador, alcalde de la localidad, indicó que salvo la limpieza de una parte del monte quemado, no se han llevado a cabo ninguna de las acciones que se prometieron. “Los ayuntamientos no hemos visto ni un duro de los 21 millones que se anunciaron para esta zona. Son medidas presupuestarias que gastará el Gobierno de Aragón en restaurar el monte; ni siquiera se va a  revitalizar  la zona, ni ayudar a los ganaderos, ni crear infraestructuras”.

Casi medio siglo de espera
Los alcaldes y los forestales coinciden en su cálculo de años necesarios para que el panorama desolador que cubre los montes dé paso a un incipiente bosque verde. En torno a 40 ó 50 años. De hecho, Salvador expuso que los árboles que se replantaron tras el incendio que asoló el Maestrazgo en 1994, a día de hoy, apenas alcanzan el metro de altura. También se lamenta de que la mayoría de las propuestas de los alcaldes no han sido tenidas en cuenta, salvo la de nombrar a dos voluntarios comarcales responsables de colaborar con los equipos de extinción debido a su conocimiento del terreno. Por el contrario,  no se ha creado la mesa de seguimiento de las actuaciones forestales que demandaban, ni la contratación de gente del territorio para acometer las tareas de limpieza -salvo contadas excepciones, como apuntó el alcalde ejulvino-.

Para la campaña veraniega de 2010, además de las 500 personas que participan en tareas de limpieza, el dispositivo se completa con otras 500 encargadas de labores de vigilancia y extinción, conductores, etc. Así, José Antonio Gómez se muestra satisfecho por el programa diseñado. “Lo primordial es llegar rápido al foco del incendio para atajarlo cuanto antes, y para eso contamos con tres unidades helitransportadas y 21 cuadrillas terrestres”. En cuanto al plan de recuperación, se mostró igualmente satisfecho. “Estamos haciendo lo que tenemos que hacer. Primero preparar el terreno, y dejar que la regeneración llegue sin prisa, aunque en algunas zonas será más difícil y habrá que replantar”.

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