Fuente: El Periódico de Aragón

Los 436 incendios forestales que asolaron el año pasado Aragón destruyeron un total de 22.588 hectáreas, lo que supone más del 2,25% de la superficie forestal aragonesa. Esta cifra, proporcionada por el Ministerio de Medio Ambiente con los datos enviados por el Gobierno de Aragón, hace que la comunidad autónoma fuera la que más masa natural perdió el año pasado, el más catastrófico desde 1994, en la que ardieron 32.457 hectáreas. Esta cifra supone exactamente la quinta parte de todo lo quemado el año pasado en España, un total de 110.000 hectáreas.

Solo Cantabria, con un 1,93% de su suelo afectado, se acerca a la cifra de Aragón, aunque en este caso el número de hectáreas es mucho más bajo, dada la menor extensión de esta región del norte. Allí se perdieron 3.748 hectáreas. De hecho, tan solo en Castilla y León se quemaron más hectáreas, 25.318, pero este dato no llega al 1% de la superficie total de esta comunidad autónoma.

TERUEL, LA MÁS PERJUDICADA Si los datos se desglosan por provincias, Teruel resulta la segunda más afectada de toda España, con un 4,04% de su superficie perdida. Solo le supera Santa Cruz de Tenerife, con un 5,10% de su superficie. Eso sí, Teruel es siete veces más extensa que la provincia insular.

En la provincia de Zaragoza, que también sufrió cuatro graves incendios (en Valtorres, Valmadrid, Fayón y Tauste), se quemaron 10.810 hectáreas, mil menos que en Teruel, y se perdió el 2,59% de su superficie. La cifra global de la comunidad podría haber sido mucho más grave si la provincia de Huesca se hubiera visto afectada por más siniestros. Sin embargo, y como dato paradójico, fue la provincia española en la que menos superficie se vio perjudicada. De hecho, solo llegó al 0,01% de la superficie total. Se quemaron 63 hectáreas en un total de 110 siniestros (19 incendios y 91 conatos, es decir, fuegos de menos de una hectárea).

Los siniestros más graves que se produjeron el año pasado fueron en el mes de julio en las comarcas turolenses de Cuencas Mineras, Sierra de Arcos, el Maestrazgo y el Matarraña. A estos se unen los citados anteriormente que se produjeron en la provincia de Zaragoza.

Los alcaldes de los municipios afectados, a la espera de cobrar las ayudas de un decreto ministerial, piden la repoblación así como que empiece a llegar el dinero para paliar las pérdidas que padecieron en el peor verano desde el punto de vista medioambiental desde 1994.

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