Un rolde de paroles. Ángel Hernandez.  El hemiciclo & Tribuna

Fuente: Periodico La Comarca del Bajo Aragón. 29/01/2010

Hace una semana tenía lugar la presentación oficial de la plataforma “Nuestros montes no se olvidan”, una iniciativa ciudadana que pretende refexionar y actuar sobre la problemática de los incendios forestales en la provincia de Teruel. Lo noticiable del asunto es que se haya tenido que llegar a este extremo tras los pavorosos incendios de julio. Sorprende que ante la magnitud de aquella tragedia medioambiental, que nos mantuvo durante días con el alma en vilo, no se haya dado una respuesta acorde. Aún más sorprendente es el desemparo que denuncian los afectados, esa sensación de olvido que llega después de la tormenta, cuando las promesas ya se las ha llevado el viento.

Metidos de lleno en el crudo invierno y despistados con el frío, surge esta iniciativa como aldabonazo a muchas conciencias. Surge para reflexionar sobre la amenaza del fuego y sus devastadoras consecuencias, y sobre todo para evitar que tanto sufrimiento caiga en el olvido. Nuestros montes no se olvidan, nuestros montes forman parte de nuestras vidas. Nos han proporcionado calor, cobijo sustento y estamos en deuda con ellos.

Les debemos mucho a nuestras montañas. Si en las comarcas del sur la amenaza y el azote ha sido el fuego, en el norte del país son unas olimpiadas las que amenazan con destruirlas con hormigón y ladrillo. En cualquiera de los casos velemos por nuestros montes. Velemos porque no se olvide  aquello que quedó reducido a cenizas, y evitemos destruir lo poco virgen que aun queda en el Pirineo. Nuestras montañas también deben ser objeto de diálogo y de reflexión, porque aunque algunos intencionadamente lo hagan, ni los montes, ni muchos de nosotros, olvidamos.

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