Fuente: La Comarca del Bajo Aragón. 22/01/2010

Autora: Eva Defior

Observo las llamas crecer; ascienden desde el suelo de la plaza hasta la copa del chopo. Escucho crujir las llamas incandescentes. Siento el calor en los mofletes, en las pestañas, el pecho y los dedos. Noto esa brisa caliente que convierte todo en borroso. Se apodera de la calle ese silencio inicial que deja el fuego a su paso. Es San Antón. Es San Sebastián. Es enero. Y, sin querer, regresamos a julio. Intentamos hacernos a la idea de cómo ardieron nuestros montes. Inevitablemente, buscamos reproducir el momento, visualizar aquella columna de fuego kilométrica que unía Aliaga con Villarluengo. 1.600 personas fueron desalojadas. Más de 12.000 hectáreas, arrasadas. Recuerdos masoveros grabados en árboles centenarios, pastos, paseos y paisajes, devastados. Veo las brasas caer y me golpea en la memoria aquella portada en la que un vecino combatía contra las llamas con un rastrojo, en una lucha titánica y desigual. Es la primera vez que vemos tanto fuego desde entonces. Pienso que si todos los santos del invierno, patronos de nuestras hogueras, se uniesen hoy no podrían detener aquel infierno de verano. En estos días de fiestas en torno a las llamas, los ciudadanos bajoaragoneses piden por los campos que todavía lloran. Hoy, casi a la lumbre de las piras, se presenta en Andorra la plataforma “Nuestros montes no se olvidan”, impulsada por colectivos que defienden este territorio y anhelan recuperar cuanto antes sus bosques. Quieren que la catástrofe  que protagonizó las noticias de los medios nacionales siga teniendo presencia en las agendas informativas. En septiembre les recomendé un paseo por el Maestrazgo. ¿Han subido ya a Majalinos? No caben valoraciones, juicios ni cifras hasta que no se pisen las cenizas. Se han talado los árboles que no se salvaron de la quema, malvendidos a precio de baguette. Seguimos soplando desde julio, pero no llegan las inversiones. Hoy, cuando el caos de la nieve parece ya lejano, nos hemos unido a esta plataforma a través de Internet. Aunque, para nosotros, este apoyo no forma parte de la agenda informativa. Simplemente es una necesidad ética; la defensa de nuestra esencia, y de las raíces de esta tierra.

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