por José Manuel Salvador, Alcalde de Ejulve. 28 de agosto.

Parece que fue ayer, pero ya ha pasado un mes desde que 8.000 hectáreas fueron arrasadas por el fuego en la Sierra de Ejulve, afectando a cinco municipios vecinos de las comarcas de Andorra-Sierra de Arcos, Maestrazgo y Cuencas Mineras. Enfrentarse a este tipo de situaciones es muy angustioso y desagradable; ver desaparecer a Majalinos entre el humo y enfrentarte al fuego para evitar que entre a tu pueblo, es peor que una pesadilla. Por ese motivo, lo primero que quiero hacer es agradecer la serenidad de los evacuados, la entereza de los voluntarios que estuvimos allí trabajando y el compromiso de todos los vecinos, allegados y familias de Ejulve, que se han ofrecido a trabajar duro para recuperar su monte lo antes posible. Hacer causa común ante la nueva situación es una de las cosas positivas que podemos extraer de esta experiencia, va a ser muy importante que tanto el Ayuntamiento como los particulares pongamos nuestro esfuerzo y dedicación en mejorar nuestros montes.

El fuego ha podido con la Sierra de Ejulve y con gran parte del Espacio de Interpretación de las Masías de Ejulve, arrasando más de 3.000 hectáreas del término municipal. Pensándolo fríamente, es un “mordisco” importante a los proyectos de futuro del pueblo vinculados al turismo de naturaleza, pero tanto el Hotel Masía Los Barrancos como el futuro Centro de Visitantes del Parque Cultural del Maestrazgo, junto a las rutas senderistas que no han sido afectadas, siguen siendo un activo muy importante para poder visitar nuestro municipio; incluso las rutas afectadas por el fuego, porque pueden servir para aprender a valorar lo que tenemos, tomar conciencia del estado de nuestros bosques y conocer las consecuencias de un gran incendio.

El 11 de agosto se celebró una reunión en Andorra con el Gobierno de Aragón para presentar un Plan de Restauración 2009-2013 y el 13 de agosto se aprobó un Real Decreto Ley con 25 millones de euros por parte del Gobierno Central. Por ahora las intenciones son buenas, pero no hay que bajar los brazos porque todavía no se han puesto cantidades encima de la mesa y debemos evitar que nuestra zona caiga en el olvido institucional.

Podemos extraer algunas conclusiones de esta experiencia y varias propuestas:

-Nuestros montes tienen un alto peligro de incendio, tanto por las nuevas condiciones climáticas como por el abandono de los mismos. El mejor cortafuegos es el aprovechamiento de la leña junto a la agricultura y la ganadería. También hay que cambiar los protocolos de actuación de incendios para que la gente de los pueblos puedan ayudar más directamente, siempre con una formación y medios adecuados.

-Hay que olvidarse de ver el monte como un recurso económico, no es rentable. El monte es importante para nuestro medio ambiente y para captar el CO2 que generamos, pero es necesario limpiarlo y gestionarlo mejor para evitar que se convierta en un peligro para la población en caso de incendios. Por ese motivo, es necesario ampliar los retenes de incendios y darles una continuidad laboral durante todo el año. De esta manera conseguiríamos hacer frente a la situación actual y generaríamos puestos de trabajo.

-En la zona quemada, ahora mismo la prioridad es retirar la madera y valorar su aprovechamiento. Una buena propuesta sería utilizarla en la generación de energía eléctrica a través de la biomasa.

-La reforestación vendrá marcada por la naturaleza, no por los ingenieros forestales; veremos las zonas donde la vegetación se recupera por sí misma y dónde la tendremos que ayudar, pero tenemos que evitar repetir las plantaciones masivas. Respetemos el pino silvestre de Majalinos en grandes alturas y umbrías, pero en zonas de solana con déficit hídrico dejemos hacer al sabinar, al enebral y a la carrasca, porque es el monte que siempre se ha dado en estas tierras y es el que está preparado para el fuego.

-Y, sobretodo, hagamos el esfuerzo de no olvidar. Ya no por los ejulvinos, sino por toda la gente de la contornada.

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